La clave del éxito empresarial: Selección de talento junior por competencias

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El mundo está corriendo. El crecimiento y nacimiento de empresas, que ofrecen los mismos, (o similares) servicios y productos; la evolución vertiginosa de la tecnología; cada vez más candidatos, mejor formados, más preparados.

Todo esto hace que las empresas se replanteen su ventaja competitiva. Ante este panorama, y gracias al ciclo de la vida del que hablaba Mufasa, el foco de atención pasa a ser de nuevo: EL SER HUMANO.

Por este motivo, las empresas han empezado a poner más atención en estrategias relacionadas con los Recursos Humanos. Pero, ante tanto candidato titulado y preparado se preguntan: ¿cuál es la diferencia? ¿qué es lo que nos hará ser más competitivos?

Parece ser que por fin se han dado cuenta de que el motor de una organización es el TALENTO. Ya no se habla de títulos académicos ni de años de experiencia. Ahora se habla de COMPETENCIAS. Y para destacar en este mundo tan competitivo hay que saber establecer una buena estrategia basada en la gestión del talento. De principio a fin, desde el reclutamiento hasta el desarrollo profesional dentro de la organización.

Pero mirando atrás en el tiempo nos damos cuenta de que todo esto no es nuevo. Ya lo predijo Platón, a su manera, cuando afirmó que “en el Estado Ideal los hombres debían escogerse para cumplir las diversas tareas de acuerdo a su capacidad”.

Pero Platón no fue el único en dar indicios de lo que ahora ya empieza a ser un indispensable en las estrategias organizacionales. Por ejemplo, Juan Huarte, en el siglo XVI (en su libro Examen de Ingenios) hablaba de que las personas se diferenciaban en inteligencia y habilidades especiales, y no sólo eso, recomendaba que era necesario conocer las inclinaciones especiales de cada individuo con el fin de brindarle el “adiestramiento” necesario de acuerdo con sus características.

Pues bien, si traducimos esto al siglo que nos corresponde estaríamos hablando de Gestión por Competencias. Analizar y conocer a los trabajadores o futuros empleados para, posteriormente, poder formarlos y desarrollarlos dentro de la organización.

¿Suena bien, verdad? Pues es exactamente lo que se lleva haciendo desde hace años en países pioneros como EEUU, y es lo que, cada vez más, vemos en nuestra sociedad, no sólo en las grandes empresas o multinacionales, sino también en nuestras tan necesarias PYMEs.

Pero ¿por qué este cambio?, o mejor ¿por qué es necesario?. Sobre esto podríamos estar hablando largo y tendido, pero basta hacer memoria histórica para darnos cuenta de los cambios económicos, imagen bombillapolíticos y sociales que hemos sufrido y entender que, evidentemente no hay éxito sin evolución ni evolución sin adaptación.

Para entendernos, la gestión del talento es la captación y retención del talento en las organizaciones. Entendiéndose por talento el potencial que una persona puede desarrollar.

Entonces, ¿qué ha cambiado en la selección del personal? Los requisitos. El foco. Antes primaba la experiencia y los méritos académicos. Un recién titulado no tenía opciones ante un profesional con la misma formación pero que contaba con años de experiencia. Ahora los juniors empiezan a abrirse camino gracias a la capacidad que tienen para desarrollarse, adaptarse y aprender.

Por suerte, los puestos de trabajo ya no se heredan como ocurría en la Edad Media (al menos no es lo habitual), y cada vez las personas están más y mejor formadas.

Las riendas han cambiado, antes apenas había unos cuantos candidatos bien formados para cada puesto. Ahora son tantos que se hace necesario encontrar ese factor diferenciador, esa “estrella” que les hace destacar.

Los méritos académicos pasan así a la historia. En un mundo cambiante la formación es permanente, por lo que se da más importancia a la capacidad de aprender y al potencial que se puede explotar dentro de una organización. Factor crucial para sobrevivir en el mercado.

La experiencia es aún un tema delicado. Que alguien haya hecho algo durante mucho tiempo no significa necesariamente que lo haya hecho bien, es por eso que las compañías apuestan por el potencial de una persona y no por su recorrido.

Tener experiencia es importante, pero ser capaz de adaptarse, de desarrollarse, de evolucionar, de aprender, de innovar lo es mucho más. Y no queremos decir que alguien que lleve 40 años en un puesto de trabajo no sea capaz de esto, en absoluto. Sino que los jóvenes vienen dispuestos a comerse el mundo, y tienen mucho que demostrar y hacer por y para las empresas. Por eso, cada vez más, éstas dan un paso al frente formando equipos perfectamente equilibrados entre experiencia y talento junior.

Por lo tanto, podemos afirmar que la selección de talento junior es tendencia. Y ¿cuánto le supone a la empresa sumarse a esta “moda”? Pues bien, es cierto que este nuevo enfoque encarece un poco más los procesos de selección. Pero es muy importante no verlo como un gasto, sino como una inversión a largo plazo.

Tenemos que subirnos a la ola digital, navegar entre el mundo virtual, las redes sociales y los portales de empleo. Es ahí dónde se esconde el talento. Publicar una oferta en el periódico es ya algo prehistórico. Por lo tanto, si queremos atraer talento debemos saber bien dónde ir a buscar.

¿Cómo ver el potencial a través de un CV? Imposible. Hay que investigar, cual detective privado, la actividad en redes sociales de nuestros candidatos, sus hábitos, aficiones, sus logros. El factor competencial de los candidatos es un activo más en las organizaciones y tenemos que ser capaces de identificarlo eficaz y rápidamente.

Esto nos lleva a otro tema: EL TIEMPO. Vivimos acelerados y los cambios son tan rápidos que tenemos que estar “al loro” y ser capaces de captar al mejor en el menor tiempo posible.

¿Cómo hacerlo cuando se trata de captar talento? Por suerte ya hay herramientas que te permiten agilizar este proceso. ¿Cuales? Algunas como las dinámicas de grupo, los retos, la gamificación… Así que ya no hay excusas, quién no hace es por que no quiere.

Bienvenido a la era del talento.

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Lidia Ramirez Parra
Experta RRHH, Inhours